Patricia Madrid
Modelo de fortaleza y superación.
Desde muy pequeña supo que su porvenir estaría vinculado invariablemente a las
prístinas aguas de su amada isla, inicialmente como recolectora de orilla y
actualmente como la presidenta del sindicato de pescadores, y como próspera
emprendedora con la producción de un su exclusivo té gourmet a base de
cochayuyo. Como si esto fuera poco, en enero del presente años irrumpió como la
primera directora de la Federación
Interregional de Pescadores Artesanales del Sur (Fipasur). “Siempre me he considerado una mujer empoderada, que
ha tocado muchas puertas para poder lograr alzar la voz y salir de mi zona de
confort”, enfatiza.
Su historia
ligada a la costa y a las tareas típicas de la zona emergieron a muy temprana edad,
al ‘empaparse’ de la sabiduría y enseñanzas de entrañables familiares. “A los 7
años mi mamá (Cecilia Bravo) me llevó a Mancera para que fuera criada por mi
abuela y tío -que para mí fueron mi segunda madre y mi papá-, porque ella
trabajaba en esos años, como muchas señoras, como nana puertas adentro en
Valdivia. Ellos me enseñaron a recolectar desde niña, me enseñaron los vientos,
las mareas, y a limpiar pescados y choros, porque a nosotros nos pagaban por canasto
de choros limpios. Así me fui relacionando con el mar”, recuerda Patricia (64).
Reminiscencias
de tiempos idos, pero presentes en lo más profundo de su ser. “Como aquellos
‘temporales a la antigua’ en la Bahía de Corral, donde al otro día salía
tempranito, disfrazada con el traje de agua de
mi viejito, a recolectar lo que había botado el temporal a la orilla de la playa.
Fueron muy bonitos esos años. Más tarde regresé a Valdivia para educarme, y lo
hice en el colegio de Fundación mi Casa y en la Escuela N° 7, pero siempre
ligada con la vida en Mancera, porque nunca dejé de ir los fines de semana a
ver a mi abuelita (Eudosia Risco) y tío (Francisco Bravo). Seguía vinculada e íbamos a recolectar choros
y luche, y en esos años cuando salía la huaica -como le decíamos nosotros y que
es un pez parecido a la pescá- limpiábamos cantidades con mi abuela y la
secábamos al sol para así tener para el invierno; se secaba y después se
desmenuzaba y se guardaba en bolsas de papel para hacer esos famosos guisos con
ese pescado. Así me fui criando y tomándole el gustito al mar”, comenta.
Pasado el
tiempo, a la edad de cuarenta años, ingresó a la enseñanza media, “etapa muy
bonita y satisfactoria”, indica, argumentando que “tenía que avanzar y mis tres
hijos ya estaban criados, así que ahora me tocaba a mí”.
-Señora Patricia, ¿cómo y cuándo surgió el interés por formar parte del
Sindicato de Pescadores de Isla Mancera, dicho sea de paso, un gremio históricamente
masculino? ¿Cómo fueron los inicios?
“En el 2011, cuando me acerqué a
la dirigencia, ya existía el Sindicato de Pescadores Isla Mancera con varones
solamente. Fue fundado el 27 de marzo de 1987 y es uno de los más antiguos de
la bahía de Corral. Desde siempre, hombres. En
el 2011 se reactivó el sindicato y se hizo con mujeres, entramos once y yo
quedé como secretaria. Fue difícil incorporarse a una agrupación que siempre fue
integrada por varones. Fue complejo, pero fíjese que con el tiempo se fueron acostumbrando
a que hubiera mujeres”.
-Sin duda un sesgo machista, tal vez inconsciente, pero presente en el
rubro, sobre todo en décadas pasadas. ¿Ha cambiado actualmente o persiste de
igual manera?
“Todavía un poco, porque la vida
los ha criado así, pero sí están respetando la equidad de género, que es muy
importante”.
ROMPIENDO OLAS
-Primero secretaria y luego presidenta, hasta el día de hoy. ¿Cómo fue ese
salto?, muy relevante por los demás, porque se convirtió en la primera mujer
presidenta de un sindicato de pescadores, que no es para nada habitual.
“Llevo cuatro períodos como
presidenta. Al principio fue muy difícil, en el sentido de que era la
representante legal de una organización, ¿y sabe qué?, yo dije ‘voy a estudiar, voy
a interiorizarme acerca de las leyes de la pesca artesanal, voy a preguntar a
las personas que llevan más años’… En ese tiempo quien ayudo bastante también, fue uno los socios que
había sido presidente y que se reintegró cuando se activó el sindicato. Uno con
los años no debe decir que lo sabe todo, porque cada día va aprendiendo algo, porque
las leyes van cambiando y se van modificando, entonces, una tiene que estar
atenta como dirigenta de la pesca artesanal. Fue muy importante ese paso que
di.
Otro
importante logro alcanzado se dio en el año 2018, cuando junto a cinco mujeres
de diferentes organizaciones, formamos la Mesa de Mujeres de Pesca Artesanal de
la región de Los Ríos. Fue complejo, porque fue justo para el estallido social.
El 2018 y 2019 fueron años muy importantes y hay que agradecer a todos quien
nos ayudaron a impulsar esta mesa de mujeres,
una corporación nacional muy exitosa, gracias al apoyo del Gobierno Regional. En
estos momentos estoy trabajando full con la federación a la que pertenezco, que
es Fipasur y de la cual también soy la primera mujer directora desde enero de
2025”.
-Justamente le iba a consultar sobre eso. Otro hito relevante en su
vida…
“Así es. Al principio pensé que
iba a ser difícil, porque es una federación cuyos integrantes siempre han sido
hombres, pero uno tiene que respetar al otro, ¿en qué sentido?, en el tener
claro que ellos tiene más experiencia que yo,
por lo que siempre estoy consultando muchas cosas. La comunicación es muy
importante para poder seguir avanzado y poder trabajar con mis compañeros de la
federación. Uno cada día debe ir aprendiendo y es importante escuchar al otro.
Hasta el día de hoy no he tenido ningún problema y existe un respeto mutuo con
mis compañeros directores. También quiero agradecer, especialmente, a don
Marcos Ide, que es un pilar fundamental en la asociación Fipasur”.
-En su trayectoria y actividades dirigenciales ha derribado mitos con
respecto a la incursión de la mujer en esta área considerada, erradamente, sólo
para el género masculino.
“Siempre me he considerado una
mujer empoderada, que ha tocado muchas puertas para poder lograr alzar la voz y
salir de mi zona de confort y del miedo; porque la mujer puede trabajar de igual
a igual en todo ámbito, sobre todo en el de la pesca artesanal”.
-En este sentido, ¿considera usted que es valorado el trabajo de la
mujer en este ámbito, muy tradicional además, de la costa valdiviana?
“Muchos años han estado
invisibilizadas las mujeres en este rubro, pero ahora se están valorando,
porque hay muchas mujeres de la costa valdiviana y de sus alrededores rurales, que son muy valiosas. Ahora se está apreciando
el oficio, por ejemplo, de las recolectoras de orilla y algueras, al igual que
las que participan en actividades conexas, que son
muy importantes. También se logró incorporar a las ahumadoras,
charqueadoras, etcétera”.
-Finalmente, ¿está satisfecha y conforme con su vida frente al mar, con
todo lo que ello ha significado en su historia personal?
“El mar es muy sabio, es el que
nos ha dado el sustento y nos ha enseñado a respetarlo y a cuidarlo. Hay que
proteger la sustentabilidad de todos los productos que uno saca, eso es lo más
importante. En la Isla de Mancera están mis raíces, mi infancia. Para mí es muy
importante la magia que tiene la isla, la magia de su gente. Estoy satisfecha y
conforme con este profundo vínculo, porque el mar me ha dado lo que nunca pensé
que me iba dar: experiencia y conocimiento. Nunca pensé que el cochayuyo me proporcionaría
tantas satisfacciones, como economía y reconocimiento por mi producto y mi
esfuerzo. Doy gracias al mar por todo lo que me ha enseñado, y por supuesto, a
mi viejita y viejito que eran muy sabios y que todavía los extraño”.
(Recuadro)
LOGROS EN CALETA ISLA DE MANCERA
“La caleta está hermosa. Entonces, encuentro que
con el esfuerzo de todos los asociados hemos conseguido todo lo que tenemos
actualmente y, por supuesto, haber logrado incorporar a mujeres al sindicato.
En este sentido, la equidad de género es muy importante en la pesca artesanal. Hemos
logrado bastante, tenemos nuestra concesión, también nosotros como sindicato
estamos incorporados a la Ley de Caletas. Ha sido muy pesado el camino, pero
muy contenta por todos los logros alcanzados”,
expresa su presidenta.
TÉ COYOI’ Y CENTRO GASTRONÓMICO “LA
HERRADURA”: EMPRENDIMIENTOS CON SABOR A MAR
La Pyme
del sindicato de pescadores, ‘Reinas del Cochayuyo’, liderada por Patricia,
lanzó en el 2003 un exclusivo té gourmet a base de cochayuyo. Sobre esta
iniciativa, comenta que “sacamos un producto al mercado que se llama
‘Coyoi’, que es el té de cochayuyo con frutos de la región, con sabor a murta,
golden berry y arándano. Doy gracias a Corfo que confió en mí para este proyecto. El
té lo tenemos a granel, en 80 gramos y en mix de cajitas con ocho bolsitas. Lo
pueden encontrar en el ‘Emporio La Nona’ en Valdivia, y también entrego al área
comercial de la Fundación Chinquihue en Puerto Montt. Me siento muy orgullosa y
feliz con este emprendimiento que me ha dado muchas satisfacciones”.
-Cuéntenos un poco acerca del Centro Gastronómico ‘La Herradura’, este
sabroso emprendimiento que ha logrado muy buenos resultados.
“El 2014 postulamos a un fondo
del Fosis para levantar un centro gastronómico, ‘La
Herradura’, específicamente para darle valor a los productos del mar
que extraían nuestros buzos mariscadores. Fue tanto el furor, que hasta el
momento lo tenemos muy bien equipado y muy lindo. Nosotras somos cuatro socias
que trabajamos en el centro gastronómico, principalmente, en temporada estival
y con los permisos correspondientes, también hacemos eventos durante el año.
Nuestro salón tiene capacidad para sesenta personas
es muy hermoso, con grandes ventanales con vista al río
Tornagaleones. Estamos conformes y satisfechas, porque hemos sido
valoradas”.

