Sylvia Yáñez

#FFMCS2025

Desde el 2017 está al frente del colectivo compuesto por una veintena de mujeres de Niebla que, ‘inspiradas en la pesca artesanal y en las labores del mar’ (como reza su lema), elaboran bordados con sus vivencias, reflejo perfecto de la vida y obra de la costa valdiviana. Dentro de los objetivos principales: visibilizar y poner en valor este tradicional quehacer, sobre todo, el del género femenino. Obras valoradas por la comunidad y que las hicieron merecedoras del ‘Premio Regional de Patrimonio Cultural de Los Ríos’ 2019. Además, hace un par de semanas lanzaron un libro sobre la flora y fauna de la zona. “Felices y orgullosas por estos importantes logros”, enfatiza Sylvia (61).

               Esforzada e incansable. Casi 40 años de emprendimiento, primero vendiendo artesanía (de elaboración propia) en el Fuerte de Niebla y posteriormente en el Encuentro Costumbrista de la localidad, donde más tarde adquirió su propio local de comida típica; hoy, flamante presidenta de este reconocido espacio gastronómico y cultural.

 

 

El idílico paisaje y el amor, fueron factores decisivos en la decisión de formar su vida y hogar en Niebla a mediados de los ochenta. Inicio ‘empedrado’, como las mismas calles de aquella época, pero su innato sentido de superación, poco a poco, generó sus frutos.   

“Mis papás trabajaban en las cabañas Fischer y vine a visitarlos. En ese instante me enamoré por partida doble: de Niebla y de quién fue mi esposo. Me casé en 1985 y de esa fecha me quedé acá.  De primera fue un poco complicado, porque en Valdivia tenía todas las comodidades y acá era diferente, porque en ese tiempo Niebla era muy rural y no había muchos servicios básicos, pero cuando uno se enamora no ve esas cosas. Eran otros tiempos, pero gracias a Dios empecé a salir adelante y luché hasta que tuve mi casita. En ese tiempo empecé a trabajar con conchitas de mar en el Fuerte de Niebla, mientras mi marido se dedicaba a la pesca artesanal. Luego ingresé al Encuentro Costumbrista de la Playa Grande, que en ese tiempo se hacía donde está la Delegación Municipal; después me inscribí y empecé a trabajar con anticuchos, más adelante fui dueña de un local y ahora soy presidenta.  

-Señora Sylvia, ¿desde cuándo forma parte de Bordadoras de Miramar? ¿Cómo fueron los primeros años hasta la consolidación?

“El grupo se formó en la población Miramar de Niebla. La tía Hilda Gallegos-Bertuline lo fundó luego de una convivencia navideña donde se juntaron varias personas y le pidieron si podía crear un espacio para las mujeres, que no había por aquella época. En ese tiempo no partimos como Miramar, sino como una instancia de encuentro. Desde la iglesia me invitaron al primer o segundo año, porque se hacía en la misa de San Antonio y el padre Ivo nos convidaba y hacíamos varias manualidades. Más tarde la tía Hilda comenzó a llevar música y videos de Violeta Parra y nos conversaba sobre ella, y de ahí empezamos a bordar con lana, porque antes bordábamos punto cruz y con cinta. El primer trabajo que hicimos fueron cojines y después hicimos unas vírgenes patrimoniales, y yo creo que de ahí nos largamos. Esto por el 98, porque nos conformamos como agrupación bordadora como el 2005. Ahora somos veinte mujeres, porque algunas se han ido fuera de Valdivia o están enfermitas.  Tenemos una verdadera joya, que es la señora Bernardita Medina, que vive en la población Miramar y que fue una de las fundadora que nos está quedando”.  

-¿Cuál es el espíritu y objetivo de la agrupación?

 “Nosotros empezamos bordando nuestra identidad y vida cotidiana, nuestro patrimonio. El primer trabajo que realizamos fue nuestro identitario, nuestro árbol genealógico. Después empezamos a mirar alrededor y comenzamos a destacar la identidad de los pescadores, que no eran lo suficientemente valorados, entonces, con nuestros bordados los levantábamos. Igualmente con las mujeres algueras, pelilleras, recolectores de orilla; mujeres que trabajan en el mar, porque prácticamente no figuraban y nosotras las hemos visibilizado a través de nuestro arte, le hemos dado el valor como corresponde, como importantes trabajadoras del mar. Nosotras integramos a la mujer, porque la mayoría de nosotras hemos sacado pelillo, hemos ido a pescar, etcétera. Yo soy ejemplo de esto, porque cuando recién me casé, salía a pescar jureles con mi marido, incluso en uno de mis bordados tengo ese relato; mi hija querida (hoy kinesióloga e informática) también salía con su papá, y así como ella hay muchos niños y niñas que han trabajado en la pesca. Eso nos inspiró a nosotras a hacer cada retrato de niñas, de mamás, de mujeres de mar”.  

-¿Y cómo fue su experiencia mar adentro?  

“Varias veces salí a pescar jureles y robalitos. Yo lo encontré maravilloso, y eso que yo nunca había salido al mar ni el agua pero con respeto, pero yo ni siquiera sé nadar, pero ver el paisaje, estar en el medio del mar fue impresionante, hermoso, para mí fue una experiencia muy linda.

ENHEBRANDO ÉXITOS   

-¿Cuáles han sido los hitos más relevantes en historia del grupo?

“Para mí todos los momentos y actividades son hermosos. Cada vez que hago un bordado, me emociono, porque una lo hace con tanto cariño y amor, que cuando lo vendes es como que estuvieras entregando un hijo, porque es algo tuyo, de tu alma, de tu corazón. Yo me emociono cuando hablo de mis bordados y de mi grupo (efectivamente se emociona), porque ha sido muy bueno, además hemos tenido muchas satisfacciones, como cuando ganamos el Premio Regional de Patrimonio de Los Ríos.  

-Esto fue en el año 2019, -¿Cómo recibieron este importante reconocimiento? Mucho orgullo, indudablemente. 

 “¡Felices!. A mí me tocó recibirlo como presidenta y fue muy emocionante, porque no lo esperábamos y fue una sorpresa y un reconocimiento maravilloso. Debemos agradecer a la tía Hilda, porque donde hemos estado, ella nos ha llevado, además, nos ha sabido guiar y todo lo que hemos logrado ha sido gracias a ella. Cuando recién empezamos nos decía ‘chiquillas, si ustedes siguen bordando así en lanigrafía van a emocionar con su trabajo y van a empezar a exponer, vender, van a empezar a hacer talleres, van a vender en el extranjero’; y gracias a Dios, todo eso se ha logrado. Nosotros ahora estamos realizando un taller en Padre Hurtado, el año pasado nos llamaron y este año lo continuamos. Para nosotros es un orgullo tener un grupo que se formó bajo la tutela de Miramar, nos emociona y dan ganas de seguir adelante.

-Y con respecto a las exposiciones, ¿cuáles han sido las más relevantes? ¿Cómo ha sido la recepción de Bordadoras de Miramar en la comunidad?  

“Hemos realizado varias exposiciones, hemos ido a vender a Santigo, en la Feria Nacional de Artesanías,  de chile, fuimos a la feria fenar ….14.30… fuimos invitadas a la feria que hubo en Los Juegos Panamericanos, donde vendimos gran cantidad de cuadros”.

Yo creo que nuestro trabajo ha sido bien recibido por la comunidad, porque cuando el público ve nuestra obra, queda muy complacido, hecho, creen que son pinturas. Cuando exhibimos nuestro trabajo las personas quedan maravilladas. Cada bordado tiene un relato, lo que lo hace más valorable. Nosotras no bordamos por bordar, sino que lo hacemos con sentimiento y alma”.

-Las personas interesadas en adquirir sus trabajos, ¿cómo se pueden contactar con ustedes?

“Nosotros tenemos una página web (bordadorasmiramar.cl) donde pueden ver nuestros textiles, y a través de mi teléfono o el de la tía Hilda nos pueden contactar”. 

-Sin duda otro episodio que seguramente plasmarán en sus bordados, es el reciente lanzamiento del libro ‘Bordadoras de Miramar Flora y Fauna: Patrimonio Natural de la Costa Valdiviana’. Cuéntenos un poco de ello.

“Otra gran emoción. Sacamos un hermoso libro que hace tiempo había programado la tía Hilda, y lo habíamos dejado en receso, así que este año lo retomamos, porque antes no había recursos. Tenemos la posibilidad de hacer dos libros más. Esto fue gracias al Fondo Costero 2024.

El contendido abarca todas las especies marinas de nuestra costa. Es como un libro de estudio para los niños, es muy entretenido y educativo. También cuenta la historia de cada una de las bordadoras. Es precioso. En este libro dejamos plasmado lo que se está extinguiendo, porque imagínese, la mayoría de los productos del mar se están terminando, entonces, la idea también es dejar testimonio de lo que realmente había en la costa valdiviana”.

-Los trabajos vinculados al mar, a la costa, han sido asociados históricamente al género masculino, sobre todo en décadas pasadas. Desde su experiencia y vida, ¿considera que ha existido machismo y discriminación hacia la mujer en este sentido?  

“Sí, en los años que nosotras formamos el taller había mucho machismo, porque decían que íbamos a un centro de madres a copuchar. Con respecto a esto, a nosotras nos pasó algo muy bonito cuando la Fipasur nos invitó a una de las primeras ferias que hicieron en la Saval, porque esa vez nos invitaron así como ‘ya, llevemos a estas señoras’, y cuando llegamos con nuestros trabajos quedaron sorprendidos. Les dijimos ‘no vamos al cuchichear, esto es lo que hacemos: poner en valor las actividades de la costa’”.  

-¿Usted piensa que la mujer, en todos los ámbitos, sobre todo los vinculados al mar, está en igualdad de condiciones para ejecutarlos?

“Por supuesto, no hay ninguna diferencia. En este sentido, nosotras empezamos a rescatar a la mujer, nosotras mismas empezamos a plasmarlas en los botes, hacerlas más grandes y presentes, dando a conocer que la mujer también vale mucho en este ámbito. Nosotras trabajamos en el pelillo o luche, en recolección de orilla, y después cocinamos, lavamos, etcétera. Las mujeres tenemos harta pega y tenemos que valorarnos, sobre todo las de la costa. Somos valientes y esforzadas, igual que los hombres. No se debería desmerecer nuestro quehacer, porque creo que ambos géneros pueden compartir trabajo y ser valorados por igual.  

 -Para concluir, ¿qué siente en su fuero más interno sobre   de su historia en la costa valdiviana, en Niebla? ¿Satisfecha con su vida de cara al mar?

“Yo estoy, feliz, feliz, feliz. Satisfecha con todo lo que he logrado. Soy una mujer muy agradecida de la vida, de Dios (se emociona visiblemente) Para mí, la vida en Niebla ha sido maravillosa, como le decía, cuando yo conocí el mar, me enamoré. Soy una persona maravillada con el mar y su entorno, y con él he tenido todo lo que necesito. Gracias a mi bordado sobre el mar he conseguido una fuente de sustento. Estoy muy agradecida. No me arrepiento para nada de haber optado por esta vida en Niebla y junto al mar”.